jueves, 1 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 161 COMO FOMENTAR LA FE Parece haber una gran decadencia de la fe en los años recientes. ¿Qué remedio hay para esto desde el punto de

PREGUNTA Nro. 161

COMO FOMENTAR LA FE

Parece haber una gran decadencia de la fe en los años recientes. ¿Qué remedio hay para esto
desde el punto de vista oculto?

Respuesta: Hay una razón oculta para la declinación de la fe, y es inútil discutir un remedio
hasta que se haya hallado la causa. Ninguna medida aventurada devolverá a la humanidad
permanentemente al sendero de la rectitud. Primero consideremos algunas de las causas dadas
comúnmente, y entonces comprenderemos la razón científica oculta mucho mejor.
A menudo oímos decir en tono de mofa que la razón por la cual las iglesias permanecen vacías
es que el ministro no tiene un mensaje nuevo, sino que está recomponiendo continuamente las
antiguas historias Bíblicas. Este reproche pierde su fuerza en el momento en que se hace la
siguiente pregunta: "¿Hemos aprendido la Biblia de memoria?" Hacemos que un niño repita la
tabla de multiplicación indefinidamente hasta que sepa cómo aplicarla. Es más importante que
conozcamos la Biblia completamente que el niño recuerde la tabla; por lo tanto la repetición es
necesaria.
Los atenienses del Areópago estaban siempre buscando alguna cosa nueva que les diese un
tema de discusión, pero algo más se requiere para el crecimiento del alma. Pablo específicamente
nos informa que aunque podamos conocer todos los misterios y todas las ciencias, si
no tenemos caridad, de nada nos sirve.
El reproche de las bancas vacías cuadra particularmente a las iglesias Protestantes de todas las
denominaciones, y por lo tanto puede ser que no esté fuera de lugar establecer una
comparación entre el método de estas ideas y el método de la madre iglesia. Si estamos
ansiosos de aprender tenemos que poner el prejuicio a un lado y esforzarnos por ver los
méritos y deméritos de cada uno en una forma imparcial.
Consideremos primero a la iglesia Protestante ordinaria, en la cual el ministro se esfuerza por
dar al pueblo el evangelio. Muchas de las bancas están vacías. Entre los presentes el número
de las damas sobrepasa al de los hombres por seis a uno o más. El ministro está usualmente
ansioso y esforzándose por ser elocuente cuando se dirige a la Deidad en oración, pero ha
escuchado el reproche de la repetición tan a menudo que siempre tiene miedo de que un
servicio se parezca a otro en el más ligero grado. Una nueva oración, un nuevo sermón, un
nuevo himno en el coro, todo tan nuevo como sea posible, para poder escapar al tremendo
reproche. Está casi con los nervios de punta a causa del pensamiento que le asalta de que su
grey le pueda tachar de “anticuado”.
Ahora vayamos a una iglesia “popular” y veamos qué método usa. El ministro de estas iglesias
es siempre “progresista” y “está al día”. Hay a menudo un gimnasio y un instrumento de
cultura física agregado al establecimiento. Todas las noches de la semana hay una reunión
conectada con éste, aquél o el otro club. Hay picnics, fiestas al aire libre y bailes en el verano,
y cenas para toda la congregación en el invierno. Usualmente se intercalan reuniones para
hombres y reuniones para mujeres, de tal modo que todo esto es un deslumbrante menjunje,
sin un momento deslucido durante la semana, y el Domingo -ah, este es el verdadero agasajo,
la gran atracción-entonces es el pastor el que entretiene, como sólo él sabe hacerlo. Es
auxiliado por un incomparable coro de artistas de gran pericia, entrenados por un director
igualmente valioso. La música no es particularmente religiosa, salvo por el hecho de que toda
buena música recién llegada del mundo celeste habla al hombre espiritual, y despierta los
recuerdos del hogar eterno. Pero esto constituye un placer para el amante de la música y atrae
centenares por esa razón.
Entre las partes de apertura y la clausura del programa musical viene el así llamado "sermón".
Una de nuestras colaboradoras relata que una vez se horrorizó al entrar a una iglesia y ver en
el púlpito esta inscripción: "No predico el evangelio". Las palabras del contexto, “Desgraciado
de mí si”, estaban ocultas sobre el otro lado del púlpito, y el efecto debe haber sido espantoso,
por no decir más. Sin embargo, es una divisa que podría estar en el púlpito de más de una
iglesia "progresista", porque aunque el "sermón" pueda abrirse con una cita de la Biblia, ésta
es ordinariamente la única alusión a la palabra de Dios. El resto es una excelente pieza oratoria
sobre un tópico cualquiera que esté más de moda en la localidad o en la nación, o si hay
escasez de temas generales sociales y políticos, siempre existen los problemas de la
temperancia y de la pureza. Ciertamente, son temas gastados, como los Evangelios, pero exhibiendo
una botella de cerveza en el púlpito, haciendo un escándalo y quebrando
espectacularmente el maldito objeto, es posible apelar al gusto ansioso de sensacionalismo que
desarrollan a lo último la mayoría de los oyentes del pastor. Pero para ese tiempo el pastor
"progresista" hace un llamado para ir y construir otra iglesia en cualquier otro lugar.
Los siguiente es muy admitido generalmente: que bajo el pastorado continuo de un hombre los
que asisten a la iglesia pierden interés. Sin embargo, esto no es porque sus ministros no sean
sinceros y no trabajen duro. La gran mayoría son ejemplares en todo sentido, pero de todas
maneras no pueden mantener su dominio sobre la congregación. Algunas denominaciones
asignan las iglesias que están bajo su jurisdicción a sus ministros por un cierto término, y al
expirar ese tiempo les transfieren a otra sección para trabajar allí otro tiempo.
Mucho puede decirse tanto en favor como en contra de estos varios métodos, pero ello está
más allá de la presente discusión. Sólo un remedio para la falta de interés parece tener una
potencia suficientemente poderosa para merecer la aprobación general como productor de un
entusiasmo por lo menos temporal: la "revivificación".
En las "revivificaciones" la gente se congrega a oír una extraña, siempre fuerte, dominante y
agresiva personalidad, con una voz que puede hablar en octavas, desde un tono suave y
suplicante, que arrebata al abrumado pecador, hasta el grito de clarín que suena en los oídos de
los recalcitrantes como la señal del juicio final. Como el pastor "progresista" es hábilmente
ayudado por un personal, coro y orquesta entrenados, todo arreglado para hacer una potente
apelación a las sensaciones, las personas son "convertidas" por miles y la región (¿?) toma un
nuevo empuje de vida en la comunidad.
Pero, desgraciadamente, esto se mantiene sólo por algún tiempo. Es un hecho que no necesita
más que una simple afirmación, que después de un corto período, todos, con excepción de un
porcentaje lastimosamente pequeño de la comunidad, vuelven a las andadas, y el pobre
ministro debe seguir trabajando para conservar la apariencia de religión en una comunidad
progresivamente negligente para las cosas espirituales.
Este estado de cosas ha llegado a ser tan notorio que comparativamente pocos jóvenes entran a
los seminarios. Así es que existe un decaimiento tanto en los asistentes a la iglesia como en los
ministros, lo cual, si continúa, no puede tener sino un final: la extinción de la iglesia
Protestante.
Cuando investigamos los métodos de la iglesia Católica con el objeto de comparar y llegar a la
conclusión correcta con relación a su poder de atracción, debemos notar, en primer lugar el
absoluto contraste entre el servicio que en ella se hace y el servicio que tiene lugar en las
iglesias Protestantes. Si escuchamos por un momento a las puertas de una docena de edificios
de las denominaciones Protestantes, encontraremos que cada ministro tiene un diferente
tópico, pero podemos ir a cualquier iglesia Católica del ancho mundo y hallaremos que están
usando todas el mismo ritual en el altar en un día dado. Lo que el sacerdote pueda decir desde
el púlpito es desatendible en presencia de ese hecho tan importante, porque las palabras son
vibraciones. Son creadoras, como se demuestra cuando la arena y las esporas forman fibras
geométricas como respuesta a la voz de un cantante, y la Misa cantada en innumerables
iglesias Católicas diseminadas por todo el mundo reverbera con poder acumulativo a través de
todo el universo como una poderosa antífona, que afecta a todos los que están a tono con ella,
acrecentando su fervor religioso y su lealtad de una manera inaccesible para los esfuerzos
aislados y ocasionales de los individuos, no importan cuán sinceros sean.
Como corroboración de esta afirmación con relación al poder acumulativo de un ritual,
podemos mencionar la fenomenal influencia de la Ciencia Cristiana (Christian Science) sobre
sus adherentes. Los Cristianos Científicos no tienen predicadores de gran precio. Su música no
está fuera de lo ordinario. Sin embargo sus iglesias están llenas hasta las puertas, y se están
extendiendo en una forma maravillosa porque ellos tienen: primero, un mensaje de vital
interés, salud y bienestar; y segundo, el efecto oculto del concentrado esfuerzo obtenido
usando lecturas idénticas en todas las iglesias de la Ciencia Cristiana del mundo, de modo que
el efecto acumulativo, puede ser sentido por todo Cristiano Científico que esté a tono con
ellas. Este efecto sería mucho más fuerte si el servicio fuese realmente oculto, y cantado en
cierta melodía como lo es la Misa.
Así, pues, para resumir esta fase del asunto, los intentos individuales persistentemente
continuados de los predicadores Protestantes para guiar a su pueblo por medio de sermones
nuevos y originales son un fracaso, mientras que los esfuerzos concertados y concentrados en
rituales uniformes repetidos año tras año, tales como los usados por los Católicos-romanos y
los Cristianos científicos, y aun por los Francmasones y las Órdenes Fraternales, dominan al
auditorio.
Con el fin de comprender este misterio y aplicar el remedio inteligentemente, es necesario
conocer la constitución del hombre, tanto durante los años de crecimiento como también en la
edad adulta.
En adición al cuerpo visible del hombre, que vemos con nuestros ojos físicos, hay otros
vehículos más finos que son invisibles para la gran mayoría de la humanidad. Sin embargo, no
son apéndices superfluos del cuerpo físico, sino son en realidad mucho más importantes por el
hecho de que son las fuentes de toda acción. Sin estos vehículos sutiles, el cuerpo físico sería
inerte, insensible o muerto.
Al primero de estos vehículos lo llamamos el cuerpo vital porque es el conductor de la
vitalidad para la masa muerta del cuerpo mortal durante los años de vida, y es lo que nos da el
poder para movernos.
El segundo es el cuerpo de deseos, que es la base de nuestras emociones y sentimientos, y que
pone en acción este cuerpo visible. Estos tres vehículos junto con la mente constituyen la
personalidad, que es animada por el Espíritu. Cada uno de los cuerpos que hemos mencionado
tiene su propia naturaleza esencial, y podemos decir que la nota-clave del cuerpo físico es
inercia, puesto que nunca se mueve a menos de que esté impelido por estos cuerpos invisibles
sutiles. La nota-clave del cuerpo vital es “repetición”. Eso es fácilmente comprensible cuando
consideramos que aunque tiene poder para mover al cuerpo, tales movimientos resultan sólo
de repetidos impulsos de la misma clase. Se le enseña a coordinar los movimientos del cuerpo
como el Espíritu quiere. Si vamos a un órgano por vez primera y tratamos de tocar no
podemos mover los dedos de la manera deseada para producir los tonos adecuados. Ello
requiere repetidos esfuerzos para ejecutar aun los más simples movimientos coordinados de
los dedos, que es requisito para producir la armonía apropiada. A causa de esta necesidad de
repetición es una máxima oculta que todo desarrollo oculto comienza con el entrenamiento del
cuerpo vital.
El cuerpo de deseos, que sentimos como nuestra naturaleza emocional, por otra parte, está
siempre buscando algo nuevo.
Este deseo de cambio de condición, cambio de escena, cambio de humor, el amor de la
emoción y de la sensación es debido a las actividades del cuerpo de deseos, que es como un
mar tempestuoso, lleno de olas, agitándose de aquí para allá, al azar y sin objeto, cada una
poderosa y destructora si no es refrenada y sometida al poder central director.
La mente es el foco a través del cual el Espíritu trata de subyugar la personalidad inferior y
guiarla de acuerdo con la capacidad adquirida durante su período evolucionario. Pero
actualmente es tan nebulosa que no puede tomarse en cuenta en la gran mayoría de la gente,
quienes se dejan llevar principalmente por sus sentimientos y emociones, sin mucha docilidad
a la razón o al pensamiento.
Reconociendo la grande y maravillosa fuerza del cuerpo de deseos y su adaptación al "ritmo",
que puede decirse es su nota clave, la teología progresista ha dirigido y enfocado sus esfuerzos
en las apelaciones a este vehículo. Esta parte de nuestra naturaleza es la que goza con los
entretenimientos del sensacional pastor de vaudeville. Este vehículo es el que fluctúa y gime
bajo los clamores rítmicos del revivificacionista, vibrando de emoción subiendo y bajando a la
bien calculada medida de la voz del orador. Pronto se establece la unidad de tono, un estado de
hipnosis real, en el cual la víctima no puede dejar de ir al “banquillo de los arrepentidos”, así
como el agua no puede refrenarse de correr cuesta abajo. Comprenden poderosamente por el
momento la enormidad de sus pecados y al mismo tiempo se muestran ansiosos de comenzar
una vida mejor. Desgraciadamente, sin embargo, la próxima oleada de atracción a su
naturaleza emocional lava todo lo que el predicador ha dicho, lo mismo que sus resoluciones,
y vuelven a estar exactamente donde antes estaban, con gran disgusto y aflicción del evangelista
en cuestión.
Así es que todos los esfuerzos para elevar a la humanidad por medio del trabajo sobre el
inestable cuerpo de deseos son y serán siempre inútiles. Esto lo han reconocido las escuelas
ocultas de todos los tiempos, y por lo tanto ellas han fincado su tarea en cambiar el cuerpo
vital trabajando con su nota clave, que es la repetición. Con ese propósito, han escrito varios
rituales adaptados a la humanidad en los diferentes estados de su desarrollo y en esa forma han
fomentado el crecimiento anímico, lenta pero seguramente, y a despecho de si el hombre era o
no consciente de que se estaba actuando sobre él de esa manera. El antiguo Templo de
Misterios Atlante, del cual hablamos como el Tabernáculo en el Desierto, tenía ciertos rituales
prescriptos en el monte por el Jerarca divino que fue su particular instructor. Ciertos ritos eran
llevados a cabo en ciertos días de la semana. Otros ritos fueron usados el sábado, y otros ritos
más en las lunas nuevas y en los grandes festivales solares. Y no podía nadie, desde el sumo
sacerdote para abajo alterar este ritual, bajo pena de muerte.
También entre otros pueblos antiguos encontramos evidencias de un ritual -los hindúes, los
caldeos y los egipcios, todos lo usaron en sus servicios religiosos-. Entre estos últimos, tenemos,
por ejemplo, el así llamado Libro de los Muertos, como evidencia del valor oculto y del
alcance de tales servicios ritualísticos. Aun entre los griegos, aunque fueron notablemente
individualistas y ansiaban dar expresión a sus propios conceptos, encontramos el ritual en los
Misterios, y más tarde, durante la así llamada Era Cristiana tenemos el mismo ritual ocultamente
inspirado en la Iglesia Católica, como medio de fomentar el crecimiento anímico por
medio de la acción sobre el cuerpo vital.
No se quiere pasar por alto de que no hubo abusos dentro de estos sistemas religiosos, que los
sacerdotes eran siempre santos y que sus manos estaban limpias y sin mancha cuando
oficiaban en el sacrificio o ritual. Es muy cierto que el abuso a veces llegó a ser tan grande que
fueron necesarias reorganizaciones, y el movimiento Protestante fue inaugurado por Martín
Lutero con el fin de escapar a los abusos que habían surgido dentro de la Iglesia Católica. Sin
embargo, todos estos sistemas tenían en sí la semilla de verdad y poder en el hecho de que
trabajaban para el desarrollo del cuerpo vital, y por lo tanto, los rituales siempre retenían su
gran poder, no importa cuán corrompidos pudiesen estar los sacerdotes. De aquí que cuando
los reformadores dejaron de lado el ritual, estaban exactamente en la misma posición que los
atenienses del Areópago: se vieron obligados a buscar algo nuevo. En cada denominación
existe el deseo de obtener la verdad. Cada una de las sectas de hoy está luchando por resolver
el problema a su propio modo, pero cada una está tocando una nueva nota de una manera
accidental, y por lo tanto están fracasando todas, mientras que la iglesia Católica con todos sus
abusos todavía retiene un maravilloso influjo sobre sus adherentes a causa del poder
concertado del ritual.
Con el fin de que podamos aprender de ella cómo llenar nuestras iglesias, y fomentar el
crecimiento anímico en nuestra población protestante, debemos en primer lugar reconocer el
hecho de que "la unión hace la fuerza". Debemos cesar en nuestras absurdas disputas acerca de
pormenores. Que si “bautizamos rociando” o si "bautizamos por inmersión"; que si estamos
"predestinados" o tenemos “libre albedrío” -¿que importa eso realmente?-. Nadie se salvó
nunca por medio de tales quisquillosidades. Las palabras de Abraham Lincoln, "en la esencial
unidad, en la no esencial libertad, en todas las cosas caridad", deben adoptarse antes de hacer
alguna otra cosa. La avenencia con esa proposición y con verdadera dedicación al gran objeto
debe ser la piedra angular, y con ese principio básico pudiera formarse así una Federación de
Iglesias Protestantes. Los detalles de gobierno podrían ser arreglados por la congregación.
Habiendo llegado a este punto, la importante cuestión del ritual podría ser estructurada en dos
o tal vez tres formas.
1) Podría consistir en ciertas lecturas de la Biblia arregladas de tal manera que formen un
servicio coordinador y consecutivo. Podría ser escrito cierto número de tales rituales de tal
modo que cada uno correspondiese a una cierta fiesta, y en los domingos ordinarios podría ser
usado otro ritual en todas las iglesias Protestantes del mundo.
2) Podría adoptarse el ritual de la Iglesia Episcopal como está o en forma modificada.
3) Podría ser hallado un ocultista capaz de ponerse en contacto con las fuentes cósmicas de
sabiduría y persuadirlo a escribir un ritual que tuviese en sí un poder inasequible por otros
medios.
La primera de estas formas sería la menos efectiva. La última seria el método más eficiente de
alcanzar el fin deseado, pero a la inversa, obtener un ritual por el último método sería mucho
más difícil.
Antes de que un ritual pueda tener su efecto máximo, sobre los que van a crecer por su medio,
deben primero armonizarse con él. Esto implica trabajar sobre sus cuerpos vitales mientras que
dichos vehículos estén todavía en formación.
Es un asunto de conocimiento oculto que el nacimiento es un acontecimiento cuádruple, y que
el nacimiento del cuerpo físico es sólo un paso en este proceso. El cuerpo vital también sufre
un desarrollo análogo al crecimiento intrauterino del cuerpo denso. Nace alrededor del
séptimo año de vida. Durante los siguientes siete años el cuerpo de deseos madura y nace
alrededor del año catorce, que es cuando se entra en la adolescencia, y la mente nace a los
veintiún años, edad en que comienza el estado adulto.
Estos hechos ocultos son bien conocidos por la Jerarquía Católica, y mientras que los
ministros Protestantes trabajan sobre la naturaleza emocional, que está siempre buscando algo
nuevo y sensacional sin comprender la inutilidad de la lucha y el hecho de que es este vehículo
tan desenfrenado el que aleja a la gente de las iglesias en busca de algo más nuevo y más
sensacional, la ocultamente instruida Jerarquía Católica concentra su esfuerzo sobre los niños.
“Dadnos el niño antes de los siete años de su edad, y es nuestro para siempre”, dicen, y tienen
razón. Durante estos importantes siete años impregnan los plásticos cuerpos vitales de los
niños que tienen a su cuidado con sus puntos de vista por medio de la repetición. Las plegarias
repetidas, el tiempo, el tono de los varios cánticos, y el incienso, todo tiene un efecto poderoso
sobre el cuerpo vital en crecimiento. Tampoco importa que el ritual sea en una lengua
desconocida, porque para el Ego este vibratorio mensaje es un divino canto llano, inteligible
para todos los Espíritus. Tampoco importa que el niño repita como un loro, sin comprender,
con tal de que repita lo que se le enseña. Entre más mejor, porque estas vibraciones ocultas
son así incorporadas en su cuerpo vital antes de que éste nazca, y permanecen con él durante
toda la vida. Cada vez que la Misa se cante por los ministros de la iglesia en cualquier parte
del mundo, la energía vibratoria acumulativa de sus esfuerzos estimula a los que tienen su
línea de fuerza en sus cuerpos vitales de tal manera que son atraídos a la iglesia con una fuerza
generalmente irresistible. Esto es en virtud del mismo principio de que cuando se toca un
diapasón, otros diapasones de idéntico tono comienzan a vibrar.
Algunos católicos se han vuelto contra la iglesia Católica, pero subconscientemente y en el
fondo de su corazón han permanecido católicos hasta el día de su muerte, porque el cuerpo
vital es extremadamente difícil de cambiar, y las líneas de fuerza construidas en él durante su
período gestatorio son más fuertes que casi cualquier voluntad individual.
De esto se deduce, por lo tanto, que si quisiéramos cambiar la tendencia del mundo de
dedicarse al placer y a la gratificación de los sentidos, fomentando a la vez la religión,
haríamos bien en comenzar con los niños pequeños. Si los congregamos ante el altar y les
enseñamos a amar la casa de Dios e incorporamos ciertas plegarias universales y partes del
ritual en sus cuerpos vitales en formación, evitando aun la semejanza de una cena de la
congregación, sino cultivando en todos los que entran, el ideal de reverencia para un lugar
santo, construiremos gradualmente también alrededor de la estructura física de piedra, un
templo invisible de Luz y de Vida, tal como el descripto por Mansón en "El Sirviente en la
Casa".

***

del libro "Preguntas y Respuestas", Tomo Segundo, de Max Heindel

No hay comentarios:

Publicar un comentario