miércoles, 7 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 45 REMOCIÓN DE ÓRGANOS ENFERMOS Cuando estamos afligidos por la enfermedad en esta vida, y tenemos que sufrir una operación quirúrgica

PREGUNTA Nro. 45

REMOCIÓN DE ÓRGANOS ENFERMOS

Cuando estamos afligidos por la enfermedad en esta vida, y tenemos que sufrir una operación
quirúrgica para la extirpación de un órgano enfermo, nos cura este proceder permanentemente,
o tenemos que volver en un cuerpo futuro con un padecimiento similar?


Respuesta: Cristo dijo: "Cuál es el pensamiento de un hombre en su corazón, tal es él", y esto
incluye el asunto enteramente cuando se toma en su más amplio significado. Cuando entramos
a los reinos invisibles después de la muerte, y durante el estado post-mortem, tenemos las
experiencias del Purgatorio y del Primer Cielo, todos nuestros vehículos son gradualmente
disueltos y entramos al Segundo Cielo donde comenzamos a crear el ambiente de nuestra
próxima existencia. Cuando esa tarea ha sido completada, entramos al Tercer Cielo donde sólo
muy, muy pocos tienen conciencia. Por consiguiente, se produce el olvido de todo lo que ha
pasado antes, quedando limpia nuestra conciencia, incorporándose a nosotros sólo la
quintaesencia de nuestras pasadas experiencias en forma de facultades, cuando volvemos a
entrar al Segundo Cielo en nuestro camino hacia el renacimiento y damos forma al arquetipo
de nuestro futuro cuerpo denso con la ayuda de los Ángeles Archiveros o del Destino y sus
agentes.
Para aclarar el punto recordemos que durante la infancia la mayoría pasamos por grandes
dificultades para aprender a escribir. Las letras que formamos son grotescas en extremo, pero
luego, con el tiempo y con persistente esfuerzo, adquirimos la facultad de escribir una letra
legible. Después, con el paso de los años olvidamos nuestras dificultades para aprender a
escribir, pero la facultad permanece con nosotros. Similarmente, el Espíritu encarnado olvida
todo lo que antes ha pasado, pero la facultad de hacer ciertas cosas permanece consigo. Por lo
tanto, si ha formado un cuerpo débil en cierto lugar en una vida y ha sufrido el dolor inherente
a esa debilidad y enfermedad, aun hasta la remoción de un órgano, podemos estar seguros de
que aunque el acontecimiento sea olvidado en una existencia futura, el Espíritu recordará el
hecho cuando esté moldeando el arquetipo y preparándose para el renacimiento. Entonces se
esforzará por construir un órgano mejor para que pueda salvarse del dolor que sufrió en la
vida anterior, en lugar de perpetuar la enfermedad de ese órgano y así, es muy acertado decir
que un órgano que estaba enfermo en una vida estará sano en la próxima. Gradualmente la
humanidad está así aprendiendo por medio de los pasados errores a construir un cuerpo mejor
y más sano.
Podemos ilustrar más este tema considerando cómo actuaría un arquitecto que ha construido
una casa, y al vivir en ella encuentra ciertas incomodidades. Si vendiese esta casa y
construyese otra, recordaría las incomodidades y deficiencia que tuvo en su morada anterior y
trataría de construir una casa libre de estos inconvenientes. Entonces tal vez encontraría otras
cosas que no son de su gusto en la nueva casa, y al vender ésta construiría una tercera casa que
fuese mejor que las dos anteriores, y así sucesivamente. Podemos inferir que el caso es
semejante al de la casa del Espíritu, que éste construye en cada vida nueva. Oliver Wendell
Holmes lo expresa así muy bellamente en la última estrofa de su poema "La casa del caracol
marino", el cual ha construido cámaras más y más espaciosas conforme crecía, y finalmente
ha abandonado la concha, ya demasiado grande. Dice así:

Construye mansiones más grandiosas, alma mía,
Al compás del rodar de las veloces estaciones.
Deja tus bajas bóvedas del pasado,
Que cada nuevo templo sea más noble que el anterior,
Cobíjate al descender del cielo en una más grande morada,
Hasta que al fin seas libre,
Abandonando tu concha por el inquieto mar de la vida.

***

del libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas" Tomo Segundo, de Max Heindel

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