miércoles, 7 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 60 ¿POR QUE SUFREN LOS ESPÍRITUS-GRUPO? Los animales, tanto silvestres como domésticos, sufren por muchas cosas y se nos ha enseñado q

PREGUNTA Nro. 60

¿POR QUE SUFREN LOS ESPÍRITUS-GRUPO?

Los animales, tanto silvestres como domésticos, sufren por muchas cosas y se nos ha
enseñado que los Espíritus-Grupo Sufren mas intensamente. ¿Por qué es esto? ¿Sufren los
Espíritus Grupo, como nosotros por sus propios errores?


Respuesta: Parece muy difícil concebir que seres tan gloriosos como los Arcángeles -que son
los Espíritus-Grupo y los Espíritus de la Raza- puedan cometer errores, por lo menos en el
sentido que nuestro limitado entendimiento da a tal palabra. Cristo es el más elevado Iniciado
entre los Arcángeles, y como sabemos que El sufrió en todo como nosotros, tentado en todo
según nuestra semejanza, pero sin pecado, es evidente que existe una ley más alta. Lo que esa
ley es, lo sabremos si consideramos la relación de los Espíritus-Grupo con los animales de su
especie a la luz de la ley de analogía, que es la llave maestra para todos los misterios.
La siguiente ilustración tomada del Concepto Rosacruz del Cosmos aclarará probablemente la
diferencia entre el hombre con su Espíritu interno, y el animal con su Espíritu-Grupo.
Imaginemos un aposento dividido por medio de una cortina en dos partes, una de las cuales
representa el Mundo del Deseo, y la otra el Físico. Hay dos hombres en el cuarto, uno en cada
división; no pueden verse uno al otro, ni pueden estar en la misma división. Hay, sin embargo,
diez agujeros en la cortina, y el hombre que está en la división que representa al Mundo del
Deseo puede introducir sus diez dedos, a través de los diez agujeros, en la otra división que
representa el Mundo Físico.
Este hombre nos suministra un magnífico ejemplo del Espíritu-Grupo que está en el Mundo
del Deseo. Los animales que pertenecen a una misma especie están representados por los
dedos. Puede moverlos a voluntad, pero no puede usarlos tan libremente, ni tan
inteligentemente, como el hombre que deambula en la división física con relación al uso de su
cuerpo.
Este último ve los dedos que se insinúan a través de la cortina. Observa que todos se mueven,
pero no puede ver la conexión que existe entre ellos. A él le parece que todos están separados
y que son distintos uno de otro. El no puede ver que son los dedos del hombre que está detrás
del velo, y que sus movimientos están gobernados por su inteligencia. Si hiere a uno de los
dedos, no los hiere tanto como al hombre que se encuentra al otro lado de la cortina. Si un
animal es herido, sufre, pero no en la extensión en que sufre el Espíritu-Grupo, porque el
animal no tiene conciencia individualizada.
El cuerpo denso en el cual funcionamos está compuesto de numerosas células, teniendo cada
una de ellas una conciencia celular separada, aunque de un orden muy inferior. Mientras que
estas células forman parte de nuestro cuerpo están sujetas a nuestra conciencia y dominadas
por ellas. Un Espíritu-Grupo animal funciona en un cuerpo espiritual que consiste de un número
variable de Espíritus virginales imbuidos por el momento -con la conciencia del
Espíritu-Grupo. Este último los dirige, vigila sobre ellos y los ayuda a evolucionar. Conforme
progresan sus animales, el Espíritu-Grupo también progresa, sufriendo una serie de
metamorfosis, de una manera similar a la forma en la cual crecemos y obtenemos experiencia
por el hecho de introducir en nuestros cuerpos las células del alimento que comemos,
elevando así también sus conciencias al imbuirías con la nuestra por un tiempo.
Este Espíritu-Grupo domina la acción de los animales a su cargo hasta que los espíritus
virginales hayan adquirido la conciencia del yo y se hayan convertido en humanos. Entonces
ellos gradualmente manifestarán voluntades propias, obteniendo más y más libertad del
Espíritu-Grupo y haciéndose responsables de sus propios actos. El Espíritu-Grupo continuará
influyéndolos, aunque en grado decreciente, como Espíritu de Raza, de Tribu, de Comunidad
y de Familia, hasta que cada individuo haya llegado a ser capaz de actuar en completa armonía
con la ley cósmica. Entonces cada Ego estará libre e independiente de interferencias, y el
Espíritu-Grupo pasará a una fase superior de evolución.
A la luz de la precedente explicación de las relaciones entre el Espíritu-Grupo y los animales,
es evidente que los sufrimientos experimentados a través de los animales a su cargo, tienen el
mismo propósito que los sufrimientos que experimentamos a causa de nuestros errores
directos, a saber, enseñarle a evitar siempre que sea posible condiciones indeseables que
producen dolor. El hombre sin armas ve cantidades de animales cuando camina por los
campos; son guiados a Mt. Ecclesia y a otros lugares en los cuales el Espíritu-Grupo les dice
que están seguros. El hombre con rifle tiene ciertamente que cazar, pero el Espíritu-Grupo
advierte a los animales que tienen bajo custodia, de que el cazador se aproxima. Además, el
Espíritu-Grupo viste a su especie de piel o plumas de tal modo coloreados que imitan el color
de la tierra, los árboles u hojas, para volverlos tan inadvertibles como sea posible a los ojos de
los cazadores y evitar que éstos les causen dolor. Así es que, por el deseo de evitarse a sí
mismo el dolor, ejercita su ingenio para proteger a sus animales. No estamos seguros, sin
embargo, de poder afirmar que el deseo de escapar al dolor sea el motivo principal del
Espíritu-Grupo al velar sobre sus custodiados, pero las dos cosas están unidas entre sí como la
causa y su efecto.
Pero, ¿qué hay acerca de los animales que matamos para comérnoslos, y de las pobres
criaturas torturadas en los infiernos de la vivisección? ¿Qué hay de los pobres caballos mal
alimentados y azotados por jinetes y cocheros inhumanos? ¿Qué está haciendo el Espíritu-
Grupo para protegerlos y salvarse él mismo del dolor inherente a esta condición? Él puede
educar a los animales silvestres y del campo para ponerse a salvo ellos mismos, pero los
animales domésticos deben constituir un problema de considerable dificultad para el Espíritu-
Grupo. El tiene la facultad de negar el necesario átomo simiente para la fertilización con el
objeto de preservar la pureza de su tribu, y así lo hace en el caso de los híbridos. Sin embargo,
el propósito primario de la existencia es la experiencia, así es que se ve obligado a admitir al
nacimiento a los espíritus que están bajo su custodia a través de sus legítimos canales, aún
cuando así estén expuestos a atroces tratamientos en manos del hombre. El hombre debe
ayudar a los animales, y así lo hará en el futuro, con el fin de expiar su presente mala conducta
con ellos; y tendrá que ayudar a los presentes minerales cuando hayan llegado a ser animales.
La ley de consecuencia es justa y se puede confiar en ella para equilibrar los platillos de la
balanza. Mientras tanto, los Espíritus-Grupo están aprendiendo simpatía y compasión. Los
Espíritus de Raza están aprendiendo lo mismo a través del sufrimiento humano causado por la
guerra nacional e industrial. Finalmente llegará el día en que el león y el cordero serán
apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey, cuando un niño se entretendrá con la
serpiente, cuando las espadas se convertirán en rejas de arado y las lanzas en hoces, cuando
habrá "paz en la tierra y buena voluntad entre los hombres". Cierto que eso requerirá grandes
cambios mentales, morales y físicos, pero aunque los molinos de Dios muelen muy despacio,
también lo hacen muy fino. El poder divino ha sacado al Cosmos del caos; por consiguiente
tenemos razón para confiar en su benevolente propósito y creer en su omnipotencia para
dominar todos los obstáculos que se presenten en el camino de la realización de lo que ahora
parece utópico.

***

del libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas" Tomo Segundo, de Max Heindel

No hay comentarios:

Publicar un comentario