jueves, 1 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 162 LA SAL DE LA ALQUIMIA En la Filosofía Rosacruz se nos dice que en la fraseología de los alquimistas se habla de las fuerzas de la

PREGUNTA Nro. 162

LA SAL DE LA ALQUIMIA

En la Filosofía Rosacruz se nos dice que en la fraseología de los alquimistas se habla de las
fuerzas de la Luna como sal. Tiene esto algún significado con relación al siguiente pasaje de
Marcos 9:49-50: Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué adobaréis? Tened en vosotros mismos
sal; y tened paz los unos con los otros."

Respuesta: Todo sacrificio será salado con sal. Este fue un mandamiento de la ley mosaica,
Judaísmo, como podemos llamarlo, y fue originado por Jehová. Sin embargo, la sal tiene otro
y más profundo significado. La idea es que si se pone sal sobre el sacrificio, produce un fuego
químico, y eso es simbólico de la sensación de ardor que debemos sentir por el remordimiento
de los delitos que hemos cometido. Cada trasgresión debe ser castigada y expiada por un
cierto sacrificio. La sal y el ardor del sacrificio eran símbolos de mejores cosas por venir. La
gente de ese tiempo no podía hacer sacrificios vivientes de sí mismos. No se podían haber
negado nada a sí mismas, sino que amaban sus posesiones muchísimo. Deseaban muchos
hijos, y mucha tierra y mucho ganado, y por lo tanto si el ganado y las cosas que apreciaban
tanto les eran quitadas por causa del pecado y de la trasgresión, sentían esto como un daño
hecho a ellos mismos.
Así es que este sacrificio era una especie de expiación vicaria, y fue puesto como símbolo de
un tiempo posterior en el cual ellos mismos se ofrecerían como sacrificio y sentirían
remordimiento por cualquier error que hubiesen hecho. Entonces el sacrificio no era aceptado
en el altar hasta que hubiese sido salado, e igualmente el sacrificio viviente no será aceptado
sobre el altar del arrepentimiento hasta que haya sido presentado en forma similar. Es decir,
debemos sentir una ardorosa pena, arrepentimiento y constricción por cada pecado que hayamos
hecho, pero sólo cuando hayamos hecho esto el sacrificio será aceptado. En aquel tiempo
el sacrificio era quemado por un fuego encendido en una forma divina. Esto indica que después
de que hayamos salado el viviente sacrificio de nosotros mismos con nuestras lágrimas
de constricción, ofreciéndonos nosotros mismos sobre el altar ante Dios, sucederá que
"aunque nuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán blanqueados". El registro
será borrado del panorama de la vida. Así nos purificamos, pero el primer requisito es que el
sacrificio debe ser salado con lágrimas.
La saladura de los sacrificios en la antigüedad puede haber tenido algo que ver con la idea de
que Jehová es el Espíritu de la Luna y por lo tanto rige el elemento químico sal, pero la sal del
alquimista no era la sal ordinaria. Era la sal de las lágrimas y de la constricción, y los
alquimistas no pretendían hacer oro con los metales bajos, tampoco. Lo que pretendían hacer
era transmutar los elementos básicos del cuerpo tomados de la tierra, en el oro del alma, ese
dorado vestido de bodas que brilla alrededor de todo aquel que alcanza la espiritualidad y se
convierte en una luz más brillante conforme vive una vida superior y más noble.

***

del libro "Preguntas y Respuestas" Tomo Segundo, de Max Heindel

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