lunes, 5 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 95 ¿PUEDE EL ESPÍRITU SUFRIR? Encuentro dificultad en captar el verdadero significado que Max Heindel dio a la re-entrada de Cristo en

PREGUNTA Nro. 95

¿PUEDE EL ESPÍRITU SUFRIR?

Encuentro dificultad en captar el verdadero significado que Max Heindel dio a la re-entrada de
Cristo en la Tierra en cada Navidad, para sufrir en ella hasta la Pascua. ¿Puede el Espíritu
sufrir? Sírvase explicarme lo que quiere usted decir al hablar de que Cristo está en el centro de
la Tierra y que cuando un número suficiente de discípulos hayan sido perfeccionados, el Cristo
será liberado y los discípulos llevarán el control de la Tierra. Esta teoría parece implicar la
necesidad de diferentes Jerarquías para controlar diferentes planetas.


Respuesta: Esta pregunta ha sido considerablemente abreviada, pero se dan los puntos
principales. La primera pregunta parece ser, "¿Puede el Espíritu sufrir?" Esto es con seguridad
muy fácil de contestar. Usted sabe que cuando una persona ha sido atropellada por un tranvía
y le ha sido cortado un miembro, ese miembro no sufrirá. Ha sido removido del cuerpo vital y
toda sensación desaparece en él. Por otra parte, el hombre que ha perdido el miembro es
seguro que sufre intensamente, y si es de un temperamento fuertemente nervioso, tendrá poca
probabilidad de recuperarse comparado con aquel cuya sensibilidad es ligera y que tal vez sólo
conoce de nombre los nervios. Pero el sufrimiento físico es liviano comparado con la angustia
mental. ¿Quién no sufriría el más severo dolor de cabeza con preferencia a los dolores del
remordimiento causado por algún acto hecho a impulsos del momento? Este es un dolor que el
Espíritu puede sufrir, tanto por causas físicas como espirituales.
Ahora, ¿puede usted comprender lo que significa ser un Espíritu libre y tener que entrar
conscientemente en cierto vehículo de limitación? Tal vez esto es imposible para alguien que
no haya experimentado esta sensación, pero nosotros le aseguramos que cuando los Auxiliares
Invisibles, que retienen su conciencia mientras se encuentran fuera y lejos del cuerpo vuelven
a entrar a la mañana en el cuerpo que tan altamente estimamos, tal cosa crea en aquel que ve el
asunto desde afuera una sensación del más intenso disgusto. Sienten repugnancia de tener que
entrar en esa cosa fría, muerta, que está allí en el lecho, y sólo el más alto sentido del deber
puede obligarlos a entrar. Tan pronto como entran esta sensación les abandona, porque el
punto de vista ha sido alterado. No obstante está presente en la memoria durante todo el día.
De parecida manera, el Cristo Cósmico entra a la Tierra anualmente en el solsticio de invierno,
aunque no en el mismo y completo sentido en que nosotros entramos en nuestro cuerpo. Es
más bien como una proyección de una parte de Su conciencia, la cual es entonces aprisionada
en la tierra y trabaja por lograr la eterización de nuestro planeta. Sufre y siente todo lo que una
conciencia puede sentir en un cuerpo físico. Siente la falta de moralidad así como el ambiente
físico, y por lo tanto la suerte de Cristo es así mucho más dura. Por consiguiente, también es
nuestra responsabilidad moral tanto más grande, porque por medio de nuestra conducta
estamos prolongando o acortando el tiempo que El debe continuar llevando nuestras cargas y
sufriendo nuestros errores.
Seguramente que usted ha leído en la Biblia acerca de los Siete Espíritus ante el Trono. Son
los Siete Ángeles Estelares, muy fácilmente identificados en el simbolismo. Elucidar esta
materia completamente toma mucho más espacio del que puede ser dado aquí, pero usted
encontrará la explicación en el Concepto Rosacruz del Cosmos. Usted sabe que Pablo habló
del Cristo naciendo en nosotros. Ángelus Silesius también dijo:

Aunque Cristo naciese mil veces en Belén,
Si no nace en ti mismo estás perdido;
Mirarás en vano en el Gólgota levantada la Cruz,
Si no es un Gólgota tu corazón también.

Todos debemos desarrollar dentro de nosotros el principio de Cristo; éste es también el
Dorado Vestido de Bodas, con el cual los “esposados” recibirán al Señor cuando vuelva. El
nombre del vestido es soma psuchicon en 1 Corintios 15:44. La traducción inglesa lo traduce
erróneamente como cuerpo "natural", palabras que deberían ser traducidas cuerpo-alma. Se ha
dicho que nosotros recibiremos al Señor (nuestro) en el aire (tierra eterizada). Verdaderamente,
la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, pero cuando tengamos
el cuerpo-alma que está hecho de éter, podremos recibir a Cristo en el aire. Podremos también
mantener la Tierra en su órbita, porque ello requiere sólo un cuerpo etéreo suficientemente
elástico, cuerpo etéreo que ahora está siendo suministrado por nuestro Señor y debe seguir
suministrándolo hasta que podamos reemplazarle.

***

del libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas" Tomo Segundo, de Max Heindel

No hay comentarios:

Publicar un comentario