martes, 6 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 88 LAS LLAVES DEL CIELO Y DEL INFIERNO ¿Dio Cristo realmente a Pedro las llaves del Cielo y del infierno, o qué significa este pasaje?

PREGUNTA Nro. 88

LAS LLAVES DEL CIELO Y DEL INFIERNO

¿Dio Cristo realmente a Pedro las llaves del Cielo y del infierno, o qué significa este pasaje?


Respuesta: Sin duda, Cristo las dio a Pedro y a otros también, pero no fueron llaves tales como
las que usamos para abrir puertas. No obstante, ningún hombre puede entrar a ninguno de los
dos lugares a menos de que tenga tales llaves. Son "claves" musicales o fórmulas mágicas
cantadas, tales como las que se usan en todas las órdenes ocultas para propósitos ocultos. Los
masones modernos tienen algo parecido, porque ellos proveen a la logia con palabras o frases
distintas para cada grado. Usan diferentes saludos de mano, también, de suerte que a un
masón, aunque puede haber sido Iniciado en algunos grados, le está impedido el acceso a los
grados superiores como a un extraño, a causa de que no tiene estas "claves" que abren las
puertas.
En órdenes ocultas como la de los Rosacruces, la nota-clave de las palabras mágicas cantadas
en cada grado es de una medida vibratoria diferente de la nota-clave de todos los otros grados,
y aquel que no tenga la clave y es incapaz de ponerse a tono con ella, es rechazado, como si
dijéramos, por una muralla invisible de vibración que rodea el Templo. En la sustancia del
Mundo del Deseo inferior, que rodea la Tierra y constituye el infierno, hay una vibración
diferente a la que prevalece en la parte de nuestra atmósfera que constituye el Mundo del
Deseo superior y la Región del Pensamiento Concreto. Esta tasa vibratoria también difiere del
tono de los estados de la materia que está dentro de la tierra, en cada uno de los nueve estratos
subterráneos. Por lo tanto cada una de estas divisiones del mundo invisible también requiere
una nota-clave diferente, la cual es gradualmente enseñada a los Iniciados conforme progresan
en el sendero hacia el Adeptado. La nota-clave de uno o más de estos varios reinos fue la que
Cristo dio a Pedro y a otros, pues Cristo era el Iniciador en el caso de ellos. Las mismas
"claves" son dadas ahora a sus seguidores por parte de sus sucesores, quienes inician a los que
así lo merecen en los Misterios, para que puedan servir a sus prójimos mejor en una esfera
más amplia de esfuerzo. Así es que la música tiene una misión más grande que la de
simplemente procurarnos un placer. En realidad, la armonía de las esferas es la base de toda la
evolución. Sin ella no podría haber progreso, y una vez que nuestros oídos se hayan llegado a
poner a tono con la misma tendremos la "clave" de todo progreso.

***

del libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas" Tomo Segundo, de Max Heindel

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