jueves, 1 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 151 ALMAS PERDIDAS ¿Hay en realidad alguna base para la enseñanza de algunas escuelas de ocultismo con relación a las almas perdidas y

PREGUNTA Nro. 151

ALMAS PERDIDAS

¿Hay en realidad alguna base para la enseñanza de algunas escuelas de ocultismo con relación
a las almas perdidas y los desviados? He leído un libro que describe vividamente un lugar
llamado Avitchi, donde residen las almas cuando están en los últimos estados de la
desintegración. La escuela en cuestión parece sostener que algunas almas sufren
retrogradación progresiva haciéndose más y más bajas en cada existencia sucesiva hasta que
últimamente se extinguen como almas individuales por absorción en el Alma Cósmica. Ahora,
según entiendo, yo por las enseñanzas Rosacruces, todas las almas sin excepción están en la
espiral ascendente, y si bien puede haber una retrogradación entre dos vidas sucesivas en el
mundo físico, el resultado final es, no obstante, progreso, no retroceso. No creo que haya en
ninguna parte de dichas enseñanzas que diga que algunas almas degeneran hasta ser
aniquiladas. Las observaciones anteriores también se aplican a los descarriados. Tenga la
bondad de darme la enseñanza correcta sobre este tópico.


Respuesta: Los Rosacruces enseñan que la vida es una gran escuela en la que hay discípulos o
alumnos en todos los diferentes grados de desarrollo. En la clase más avanzada hay algunos
que han aprendido casi todas las lecciones que es posible enseñar en nuestras presentes
condiciones y ambiente, y estos están a punto de graduarse en otros lugares en los que les será
concedido una mayor oportunidad de avanzar. También hay espíritus retrógrados que han sido,
por así decirlo, perezosos y negligentes en aprovecharse de las oportunidades para avanzar.
Entre la clase más baja y la más alta hay un gran número de gradaciones, y a la humanidad
como un todo se hacen ciertas pruebas de exámenes a diferentes puntos de su carrera evolucionaria,
exactamente lo mismo que en una escuela se hacen exámenes a los alumnos en
ciertas épocas del año con el propósito de determinar si están preparados para avanzar al grado
inmediato superior. Los que pasan este examen son promovidos, mientras que los que fallan
son compelidos a permanecer otro año en la clase en que están para que puedan aprender las
lecciones necesarias requeridas como base para un avance mayor. Aquellos que pasan el
examen se salvan, y los que fracasan pierden la clase como un todo. Sin embargo, esto es sólo
temporal, y los que han sido reprobados pueden alcanzar la posición perdida, y en el siguiente
examen pasar a aquellos que fueron promovidos el año anterior. Entonces estos rezagados de
antes se salvan y los otros se pierden.
Así es también en la escuela de la vida. Aquellos que fracasan en pasar el examen una vez, se
“pierden” temporalmente, luego pueden alcanzar y aun pasar a los que antes les pasaron a
ellos. Esta es la verdadera enseñanza concerniente a las así llamadas almas perdidas, y es
confirmada por la Biblia. La palabra griega aionian ha sido traducida eterno, pero no tiene tal
significado de duración infinita. El diccionario de Liddell & Scott da el significado de “una
edad, un período indefinido, la duración de una vida", etc. Así es que aquellos que vencen, y
son, como se dice, salvados, tienen un pasaporte para una nueva edad de desenvolvimiento, y
de este modo se les da la felicidad que dura una edad. A aquellos que fracasan se les da el
castigo, durante una edad, de estar en un grado inferior de la escuela de la vida. Generalmente
hablando, sin embargo, la doctrina de que una alma o Ego pueda perderse en el sentido de ser
aniquilado no tiene absolutamente ningún fundamento, porque, como se ha dicho, “en Dios
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, de suerte que si un solo Espíritu se perdiese, se
perdería una parte de Dios. Lo cual, por supuesto, es inconcebible.
Se ha dicho que no hay regla sin excepción, y hay una condición que casi da fundamento para
la enseñanza relativa al Avitchí promulgada por las escuelas orientales. Según la filosofía de
estas escuelas, existen dos estados (no lugares, sino estados) de conciencia: Avitchi y Nirvana.
Ellas dicen que cuando el Espíritu, por medio de repetidas encarnaciones y vidas vividas de la
más noble manera ha llegado a un estado de sublime espiritualidad, es absorbido por el Alma
Universal como la gota de rocío en el mar. Su conciencia individual, más el fruto de todas sus
vidas, son absorbidos por el Espíritu Universal, siendo esto, de acuerdo con la enseñanza
oriental, un estado de la más alta bienaventuranza. Y al revés, aquellos que después de vivir
vidas de continuada maldad, llegan a cierto punto de degradación, comienzan a hundirse más y
más en la escala de la materialidad, y como sus conciencias han estado tan saturadas de
maldad que ya no queda en ellas sitio para el bien, la conciencia individual gradualmente es
removida de ellos en un esfuerzo para erradicar el mal, hasta que al fin el Espíritu queda
desnudo e inconsciente. Entonces es absorbido por el Alma Cósmica, llevando consigo sólo
aflicción y desilusión, de la más intensa naturaleza. Pero esta enseñanza con relación tanto al
bien como al mal es, como ya se dijo, contraria a las Enseñanzas de los Misterios
Occidentales, y puede, tal vez, aplicarse solamente en un caso tal como el de un mago negro
excesivamente malvado. En ningún caso, sin embargo, se pierde el Espíritu, sino solamente el
fruto de su peregrinación a través de la materia. Pero como tenemos toda la eternidad para
nuestra evolución, podemos estar seguros de que aun tal Espíritu tendría oportunidades más
adelante para entrar al peregrinaje evolucionario que hará de él una inteligencia creadora,
consciente de sí misma.

***

del Libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas", Tomo Segundo, de Max Heindel

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