jueves, 1 de abril de 2010

PREGUNTA Nro. 148 RESULTADOS DE QUEMAR INCIENSO ¿Elevará las vibraciones de un aposento el quemar especias en él, y en caso afirmativo, qué clase de

PREGUNTA Nro. 148

RESULTADOS DE QUEMAR INCIENSO

¿Elevará las vibraciones de un aposento el quemar especias en él, y en caso afirmativo, qué
clase de especias deben usarse?


Respuesta: Cuando los espíritus desencarnados desean influenciar a aquellos que todavía están
enredados en la carne, les es necesario tener un vehículo de suficiente densidad como para
ponerse en contacto con los centros cerebrales, o bajo ciertas circunstancias con el mecanismo
coordinador del cerebelo. Una vez en posesión de este vehículo, estos espíritus pueden, y así
lo hacen, impresionar a sus víctimas físicas, moral o mentalmente, de acuerdo con su
disposición.
Es una verdad de por sí evidente que uno no puede recoger uvas de los espinos, y porque un
espíritu no tenga cuerpo denso no significa que sea un filántropo. Hay más cizaña que flores
en el mundo físico, y más espíritus malignos (porque no están desarrollados) en el mundo
invisible, que buenos y nobles.
Cuando uno quema incienso en un aposento el humo y el olor que vemos y olemos es material
de tal densidad que ciertas clases de espíritus pueden hacer uso de él; estos espíritus están
entonados con la vibración del incienso que se está quemando. Cuando un ocultista de
reputación, que ha desarrollado la visión espiritual y puede ver las varias entidades del mundo
invisible, ha compuesto un incienso que encuentra que ofrece un vehículo sólo para espíritus
de una naturaleza servicial, inclinados a elevar las vibraciones de los que inhalen el incienso y
los espíritus en él contenidos, entonces puede ser de ayuda durante los períodos de oración
para elevar la conciencia de los devotos a una unión con lo Divino.
Por el contrario, si el incienso ha sido compuesto por alguien que ignora el ocultismo, tal vez
alguno que tiene en mira un motivo egoísta, entonces este incienso constituye un vehículo para
espíritus de una naturaleza parecida, que se revisten con el humo y el olor, entren en los
cuerpos de los presentes en el lugar donde se quema el incienso y les inciten a cometer actos
de intemperancia y sensualismo. Los palillos de incienso chinos son un buen ejemplo de esta
variedad. También es posible que cuando nos hemos complacido en esta práctica por algún
tiempo, los espíritus obsesionantes puedan obtener un control tal sobre sus víctimas, que las
inciten al frenesí, haciéndoles presentar los síntomas de la epilepsia, espumación en la boca,
etc., o pueden interferir los movimientos corporales de una manera parecida a la exhibida en el
así llamado baile de San Vito. Por lo tanto la práctica de quemar incienso es muy peligrosa, y
debería ser vigorosamente disuadida.

***

del libro "Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas", de Max Heindel

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